Hablar sin hablar

IMG_3541.jpgMayra siempre hace lo mismo. Siempre de manera distinta, a veces ligeramente distinta como su intervención de ayer en Lugar Común –espacio de inteligentes estrategias alternativas cuya fertilidad está lejos de poderse calcular- a veces muy diversa como su reciente exposición en la galería 11 alternativa –con mucho, la galería de tradición más arriesgada en la ciudad-. Siempre he querido relatar una historia al estilo Zen tratándose de su trabajo y como no la he encontrado justa la voy a relatar de mi invención: Una joven calígrafo ambicionaba descubrir el secreto detrás de la escritura. Su maestro le dijo: Debes escribir hasta que olvides el sentido detrás de cada letra. Entonces la alumna agotó todos sus recursos: el pincel, la máquina de escribir, el bordado, los tipos de imprenta tan acústicos en su martillar. Descubrió el garabato (el despojo que habita como una vida secreta entre el lenguaje hablado y la palabra escrita), pero entre más formas de vida gramatical conocía más elusivo se volvía el secreto. Su maestro le dijo: No tengo nada más que enseñarte, has repetido hasta descubrir que la repetición no existe, que todo es diferencia, que todo cambia. Debes buscar un nuevo maestro y viajar allá donde desconozcas la lengua, donde no exista la escritura. Entonces la estudiante de la letra viajó hasta encontrar ese país donde los habitantes desconocían la palabra hablada y se comunicaban estrictamente por medio de señas y marcas sobre papel, muros, fruta, piel. Después de años de silencio entre ellos descubrió que el anhelo más profundo detrás del no pronunciar sonido era escapar a la muerte, porque el otro nombre de la muerte es la definición. Comprendió que no tenían más que enseñarle dentro de su muda disciplina e hizo lo que cualquiera con el poder biológico de engendrar haría en su lugar: escribió una nueva vida con su propio cuerpo. Así, Mayra siempre ha hecho lo mismo, ya se trate de escribir con luz como lo hizo en la galería 11 alternativa al velar papel fotográfico, ya al grabar discretamente sobre el muro de un pasillo en Lugar Común, se trata siempre de hablar sin hablar. Porque el lenguaje posee la cualidad aterradora de hacernos creer que podemos definir y en ese pacto es el poder el que agazapado siempre gana la partida, el poder al que el arte le tiende una trampa con la esperanza de desviar la naturaleza propia de lo escrito sobre la piedra. Evadirse, preservarse, al costo probable de la incomprensión o de la soledad.

Erick Vázquez

 

IMG_3545.jpg

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s